Luis von Mises

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Luis von Mises, Nueva York 1950
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Luis von Mises, Nueva York 1950

Luis von Mises (Lemberg, 29 de septiembre de 1881 – Nueva York, 10 de octubre de 1973). Economista austríaco nacionalizado estadounidense, representante de la escuela austríaca de Economía.

Trasladada su familia a Viena siendo niño, estudió sus primeras letras en compañía de Juan Kelsen. Tras graduarse en 1900, comenzó a estudiar Derecho y Administración Publica en la Universidad de Viena. A causa de la lectura de Principios de Economía Política de Carlos Menger en 1903, profundizó sus estudios de teoría económica en el seminario de Eugenio Böhm-Bawerk.

En 1906 se gradúa e ingresa como funcionario en la administración financiera austríaca, aunque no tardó en abandonar —decepcionado por la excesiva burocracia— y comenzó su pasantía en un bufete. En 1909 comenzó a trabajar en la Cámara de Comercio e Industria de Viena, de donde no se movería hasta 1934, y desde su puesto influyó indirectamente en la política austríaca.

Durante la I Guerra Mundial sirvió como oficial en la artillería austrohúngara y fue asesor económico en el Departamento para la Guerra. La experiencia que obtuvo de las realidades de la guerra le sirvió para desarrollar sus teorías sobre el intervencionismo estatal. El último año de la guerra, recibió el prestigioso nombramiento de profesor extraordinario en la Universidad de Viena.

Después de la guerra participó como adjunto en el gobierno austríaco, ocupándose de asuntos financieros concernientes a los asuntos exteriores. Su principal logro durante esta época fue convencer a su antiguo amigo Otto Bauer, líder del partido socialista, de no intentar un golpe de estado bolchevique. También escribió un libro explicando el colapso del Imperio Austrohúngaro. En Nación, Estado y Economía (1919), afirmaba que el imperialismo germano era consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las comunidades multiculturales de Alemania y Austria.

Durante los años veinte, desde su puesto, Mises luchó exitosamente contra la inflación y utilizó su influencia para lograr las reformas monetarias y financieras de Austria en 1922, sin poder impedir el constante aumento de las regulaciones estatales, lo que le llevó a señalar que el intervencionismo estatal era contraproducente, defendiendo el laissez-faire.

En 1940 tuvo que huir de Europa por temor a ser apresado por los nazis. Se instaló en Nueva York, donde fue profesor en su universidad desde 1945, y recibió la ciudadanía estadounidense en 1946, donde residió hasta su fallecimiento.

Mises fue uno de los principales autores del movimiento libertariano. Su obra La acción humana (1949) ejerció gran influencia en intelectuales de raigambre austríaca, como Federico von Hayek. Mises afirmó que la ciencia económica no podría ser refutada o verificada a través de los datos observables. La Economía sería una ciencia en la que predominaban los juicios a priori, al igual que las Matemáticas, la Lógica o la Geometría, sometiendo la Economía a una ciencia social mayor, la Praxeología. Semejantes resultados equiparan a Mises entre los defensores del idealismo y el espiritualismo.

Sólo es creadora la mente humana cuando dirige la acción y la producción. La mente es una realidad, también, comprendida en el universo y la naturaleza; constituye una parte del mundo existente y dado. Llamar creadora a la mente no implica el entregarse a especulaciones metafísicas. La calificamos de creadora porque no sabemos cómo explicar los cambios provocados por la acción más allá de aquel punto en que tropezamos con la intervención de la razón, dirigiendo las actividades humanas. La producción no es un hecho físico, natural y externo ; antes al contrario, constituye fenómeno intelectual y espiritual. La condición esencial para que aparezca no estriba en el trabajo humano, en las fuerzas naturales o en las cosas externas, sino en la decisión de la mente de emplear dichos factores como medios para alcanzar específicos objetivos. No engendra el producto el trabajo y la labor de por sí, sino el que el interesado hállese dirigido por la razón. Sólo la mente humana goza de poder para suprimir los malestares sentidos por el hombre.

La metafísica materialista del marxismo yerra al interpretar esta realidad. Las «fuerzas productivas» no son materiales. La producción es un fenómeno ideológico, intelectual y espiritual. Es aquel método que el hombre, guiado por la razón, emplea para suprimir la incomodidad en el mayor grado posible. Lo que distingue nuestro mundo del de nuestros antecesores de hace mil o veinte mil años, no es ninguna diferencia de índole material, sino algo espiritual. Los cambios materiales acaecidos son fruto de operaciones anímicas (Luis Von Mises, La Acción Humana. Tratado de Economía [1949], Tomo I. Fundación Ignacio Villalonga, Valencia, 1960, página 258).


Enlaces de interés

  • Mises (http://buscador.lechuza.org/resultados.php?texto=Mises&xx=buscar) en Lechuza.
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