Música

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Las «cinco fases» (o «procesos» o «elementos») – tierra, madera, metal, fuego y agua – constituyeron junto con el Yin y el yang las bases de las cosmologías chinas desarrolladas en el periodo de los Reinos Combatientes (403-221 a. C.) y principios de la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.). Esas cosmologías postulaban una relación entre el mundo humano y el orden natural. Así, las cinco fases se correlacionaban con patrones de la «historia humana» como la caída y ascenso cíclicos de las dinastías, el orden sociopolítico, los rituales mensuales de los gobernantes, y las notas musicales.

La doctrina de la armonía de las esferas – «los cielos se mueven según el número y producen música» – puede remontarse a Pitágoras.

El «currículum filosófico» de la educación superior que se difundió entre los pueblos helenizados de Egipto, Oriente Medio e Irán en el siglo VI, seguía la clasificación de las ciencias común en Alejandría, una clasificación que provenía de las obras de Aristóteles. Las matemáticas incluían la geometría (los «Elementos» de Euclides), la astronomía (el «Almagesto» de Ptolomeo), la aritmética (la Introducción de «Ética a Nicómaco»), y la música (la «Harmónica» de Ptolomeo)

Platón sostiene que la forma o la esencia de la belleza es cognoscible, exacta, racional y mensurable. También considera que las simples formas geométricas, los meros colores y las notas musicales poseen todos ellos una «belleza intrínseca» que provoca un placer puro y «sin mezcla» en el espectador, y que es independiente del contexto.

Juan Kepler exploró las armonías cósmicas tomando en consideración la teología y la filosofía, así como la música o las matemáticas. El descubrimiento de lo que luego se conoció como su tercera ley, los cuadrados de los períodos de dos planetas cualesquiera son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de sus respectivas órbitas: T ~ a3/2, sirvió para confirmar su antigua convicción de que el universo está diseñado de acuerdo con relaciones ideales armónicas.

En su primera obra, «Compendium Musicae» («Compendio de música»), escrita en 1618 y dedicada a Isaac Beeckman, Renato Descartes emplea principios cuantitativos en el estudio de la armonía y la disonancia.

Kant, en su teoría de la excelencia estética, no sólo insiste en que la única cosa relevante para determinar la belleza de un objeto sea su apariencia, sino que también lo es su forma, su diseño: en el arte visual, no los colores, sino el diseño que componen los colores; en música, no el timbre de los sonidos individuales, sino la relación formal entre ellos.

Para Maximiliano Scheler los valores son esencias objetivas, aunque no platónicas. Su objetividad es intuitivamente accesible en la experiencia inmediata y los sentimientos, como cuando nos limitamos a oír ciertos sonidos y experimentamos la belleza de la música.

Suzanne K. Langer (1895-1985) sostuvo que la música y otras artes «presentaban» o exhibían estructuras o formas del sentimiento en general. DICCIONARIO AKAL DE FILOSOFÍA (The Cambridge Dictionary of Philosophy), Robert Audi (editor), Ediciones Akal, 2004.


Véanse también Teodoro Wiesengrund Adorno, Aristoxeno, Dicearco de Mesina, Evald Vasiliev Ilienkov, Luis Taparelli D'azeglio, Artes liberales, Holema o Meroema.

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