Materia ontológico-general

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Desde la ontología del materialismo filosófico, la Idea de Materia ontológico-general es una Idea a la que se llega como resultado del regressus a partir de las materialidades ontológico-especiales. Se trata de una Idea crítico-negativa porque se alcanza por negación de que la Materia (o Ser) se agote en las materialidades mundanas positivamente determinadas (materialismo ontológico como doctrina opuesta al mundanismo) y porque, al entenderse como pluralidad radical (partes extra partes), se opone a todo monismo. La materia ontológico general no solamente es un punto de llegada fruto de un análisis regresivo desde las materialidades ontológico-especiales, sino que además es un punto de partida de un progressus hacia la constitución de legalidades racionales en el mundo de los géneros de materialidad.

La disyuntiva implícita en el materialismo general no es sino el propio espiritualismo. El concepto filosófico de espíritu implica la negación de los atributos esenciales que predicamos de toda materialidad determinada. La negación de la multiplicidad comporta la negación del atributo de totalidad partes extra partes. La negación de la común determinación conduce a la Idea de un Acto Puro dotado de una capacidad causal propia. Si introducimos el concepto de Materia es para evitar la recaída en la metafísica. Ésta, la metafísica, puede redefinirse como transposición de las propiedades y categorías del mundo a la materia. Es muy importante constatar la posición de la filosofía hegeliana, y es que la característica del hegelianismo es su negación del Ser como realidad diferente del mundo: el Ser, al margen del Ente, es nada. El materialismo filosófico, partiendo de la inmersión de los materiales mundanos en la Materia ontológico-general, defiende la regresión real de la Idea de Materia y la tesis de que la Materia no puede considerarse reducida a las materialidades cósmicas. Cuando, desde la Materia, adscribimos los tres géneros de materialidad al mundo, se abre la posibilidad de coordinar estos géneros a un centro del mundo designado por el Ego trascendental. La regresión hacia las esencias que puedan constituirse en el flujo mismo de los fenómenos, nos abre el único camino posible hacia la constitución de nuestro mundo real objetivo. Las esencias (semánticas) no son otra cosa sino relaciones (sintácticas) del tercer género de materialidad entre los fenómenos constitutivos del mundo en el que vivimos. Los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer sino como dimensiones ontológicas de este mundo, es decir, como refracciones de los contenidos de la Materia en cuanto a su estructura.

La Materia ontológico-general también recibe la denominación de Materia trascendental o de Materia indeterminada.

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