Teoría del Diseño inteligente

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Versión del Creacionismo Contemporáneo (http://www.symploke.trujaman.org/index.php?title=Creacionismo_fijista) desarrollada en EE.UU. alrededor de 1990 con base en la literalidad del texto bíblico y especialmente defendida por los Cristianos Baptistas (http://www.bwanet.org/) y la Iglesia Adventista del Séptimo Día (http://www.adventist.org/). Parece deberse la expresión «Diseño inteligente» a la funcionalidad de los organismos vivos.

Su principal órgano institucional es el Discovery Institute (http://www.discovery.org/), fundado en 1991, en Seattle, para aportar rigor al estudio científico de esta teoría; ligado a la Organización Christian Reconstructionism, en él ocupa un lugar prominente el Center for Science and Culture.

«La cuestión del llamado diseño inteligente.

El diseño inteligente es una corriente filosófica teológico-teleológica que sostiene que el origen y evolución del universo, la vida y el hombre son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada y consciente por uno o más demiurgos inteligentes y bondadosos, puesto que los orienta la idea del Bien. No es una hipótesis científica.

En el fondo, la doctrina del diseño inteligente reproduce de algún modo la quinta vía tomista ex gubernatione mundi. “5) La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios”. [1]

Pues bien, el diseño inteligente trata de insistir en la quinta vía tomista con nuevos argumentos y datos. Es la restauración del argumento físico-teleológico de la existencia de Dios expresado en la quinta vía tomista y ello so capa de cientificidad y de hipótesis trascendental y con ello se reintroduce el creacionismo frente al darwinismo y frente a la teoría sintética de la evolución. Es un creacionismo nuevo, un neocreacionismo que lucha contra el darwinismo y la teoría de la evolución de las especies. Busca obtener la respetabilidad científica y académica de la que el creacionismo clásico siempre careció y que nunca fue capaz de obtener.

La teoría del diseño inteligente no tiene anclaje científico alguno. Pretende ser una alternativa a la biología teórico-experimental. Es la adaptación a los tiempos actuales de dos ingredientes históricos de la teología cristiana premoderna: la doctrina del creacionismo (que sostiene que Dios creó a todos los seres vivos en un solo acto y niega toda evolución posterior) y la prueba físico-teleológica más arriba citada, en la cual Santo Tomás de Aquino sintetizó los argumentos medievales a favor de la existencia de Dios a partir de la regularidad de la naturaleza.

El conjunto de los testimonios de los partidarios del diseño inteligente puede resumirse en la idea de que la precisión de los mecanismos biológicos (el universo bien temperado) y la complejidad irreductible y específica de los organismos vivos no se pueden explicar satisfactoriamente mediante los principios de la biología evolucionista (mutación aleatoria y selección natural) y exigen la hipótesis de un diseñador inteligente.

Sin embargo, la insatisfacción y la exigencia a las que se alude son de naturaleza religiosa y no científica, pues a diferencia de la teoría de la evolución –ampliamente respaldada por una abrumadora evidencia experimental y unánimemente sostenida por la comunidad científica en biología-, la suposición de la existencia de un sujeto inteligente no se apoya para su formulación en el método científico ni puede presentarse como una alternativa teórico-experimental a las ciencias de la vida.

Michael J. Behe defiende que la complejidad no puede ser explicada adecuadamente por el darwinismo. La emergencia de propiedades nuevas y de la complejidad se explicaría recurriendo a un diseñador inteligente.

Dembski afirma que el diseñador no es como el Dios de Leibniz, orientado por el principio de lo mejor. Se aparta así de la teología monoteísta. Llega a afirmar que no hace falta el diseñador inteligente. Así no se complica la vida con los problemas teológicos de la creación del mundo ex nihilo. Sin embargo, el diseño necesita un demiurgo. Finalmente, Dembski reintroduce el agente. El mundo complejo es el producto de un diseñador inteligente.

Esta ideología reaccionaria rechaza las posturas representadas por la Evolución teísta y el Creacionismo evolutivo, que creen en la existencia de un creador y de un propósito. Los seres vivos evolucionan por la selección natural sin la intervención directa de Dios. Las causas segundas existen. Dios sólo interviene directamente como causa primera, como primer impulso. El resto del proceso evolutivo es autónomo. Dios es el creador de las leyes naturales.

El Diseño Inteligente es una ideología de origen protestante y que se ha nacido y desarrollado en los EE.UU. La Iglesia Católica, mucho más racionalista que el protestantismo, nunca ha tenido problemas con la teoría de la evolución. La Iglesia Católica respeta la autonomía de la razón. La fe es meramente un criterio extrínseco y negativo de la razón. La ciencia y la filosofía tienen autonomía respecto de la fe. El protestantismo al postular la sola fides y la sola scriptura como fundamentos de su dogma religioso, se siente más amenazado por la teoría de la evolución que lo que se siente la Iglesia Católica, siempre más racionalista que el protestantismo. La Iglesia católica respeta la autonomía de la razón y ello en filosofía y en ciencia. La fe y la razón tienen sus propios dominios aunque haya sectores que tengan en común. No puede haber conflicto entre la fe y la razón. En el protestantismo sí hay conflicto. Entonces hay que acabar con la razón tanto en filosofía como en ciencia. Lutero dijo que la razón era la ramera del diablo y los protestantes siempre se han revuelto contra la ciencia natural. El fideísmo protestante conduce al irracionalismo y ha segregado así la doctrina del diseño inteligente.

El demiurgo o diseñador inteligente resulta que es el Dios del cristianismo. Tiene que haber un diseñador inteligente debido a la complejidad de las estructuras biológicas. La selección natural por azar es insuficiente para producir los fenómenos biológicos.

Los ideólogos del diseño inteligente en el fondo, lo que hacen son variantes del argumento físico-teleológico. He aquí sus argumentos físico-teleológicos.

1º Argumento. El universo bien afinado por un ajuste sutil. Vivimos en un universo con características que posibilitan la vida y que no dependen del azar. Estas características comprenden los valores de las constantes físicas (como el valor de las interacciones nucleares) y muchos otros. Para que haya vida hace falta la presencia de un diseñador inteligente que asegure que las condiciones requeridas estuvieran presentes en un momento produciendo el resultado que este diseñador había previsto.

2º Argumento. La complejidad irreductible. Hay sistemas integrados compuestos por varias partes que interactúan contribuyendo a la función que realizan y se da la situación de que al eliminar alguna de esas partes se produce la interrupción de las funciones del sistema. La selección natural, se afirma, no podría crear sistemas complejos irreductibles, debido a que la función de selección se aplica luego que el sistema complejo ya está armado.

3º Argumento. La “complejidad específica”. Este argumento lo desarrolla el teólogo William A. Dembski. Cuando algo tiene complejidad específica se puede asumir que fue producido por una causa inteligente. No es un producto de la selección natural.

Hemos de recordar que Kant ya en el siglo XVIII criticó el argumento físico-teleológico de la demostración de la existencia de Dios. Kant consideró el argumento físico-teleológico como el “más antiguo, más claro y más apropiado para la razón común del hombre”. [2] Este argumento tiene como premisas una experiencia específica, es decir, la de la planificación aparente. “En donde quiera que veamos una cadena de efectos y de causas, de fines y medios, regularidad en la manera en que las cosas llegan a ser y dejar de ser”, es muy comprensible que nos sintamos inclinados a concluir que debe haber un creador, o, por lo menos, un constructor del mundo. Sin embargo, puede suponerse que una serie ilimitada de fines y medios, se completa en la experiencia con tan poca seguridad como una serie ilimitada de causas y efectos. De cualquier modo el argumento de la planificación no puede probar la existencia del ens realissimum. Probaría como mucho un constructor del mundo, no un ens realissimum.

[1] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I, q. 2, artículo 3. BAC, 1994.

[2] Cf. Crítica de la Razón Pura, B 651.» Felipe Giménez Pérez (http://www.nodulo.org/ec/aut/fgp.htm)


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