Ulises Aldrovandi

De Enciclopedia Symploké, la enciclopedia libre.

Ulises Aldrovandi
Aumentar
Ulises Aldrovandi

Ulises Aldrovandi (Bolonia, 11 de septiembre de 1522 — 4 de mayo de 1605). Naturalista y coleccionista italiano. Conocido como el «Aristóteles boloñés», Ulises Aldrovandi perteneció a la generación de médicos y boticarios del Renacimiento que «redescubre» la importancia del estudio empírico del mundo natural. Hijo de un notario boloñés, Aldrovandi estudió derecho y trabajó como notario. Estudió filosofía y matemáticas en la Universidad de Padua (1548-1549) y escribió una guía de estatuas antiguas en Roma. Recibió un título médico en la Universidad de Bolonia en 1553. Profesor de la misma universidad, promovió la fundación del Jardín Botánico de Bolonia en 1568. Especialmente influenciado por las prácticas de su mentor, el naturalista italiano Luca Ghini, su principal obra fue Historia natural (13 vols.), de la cual cuatro volúmenes (algunas fuentes dicen cinco) fueron publicados antes de su muerte. Su trabajo acerca de las plantas y los minerales intenta describir exhaustivamente cada espécimen, de acuerdo con la visión de Aldrovandi de la historia natural como un proyecto enciclopédico. Su colección de animales, plantas, minerales y antigüedades, incorporada al nuevo museo del Instituto de Ciencias de Bolonia en 1742, fue una de las más famosas colecciones de curiosidades en la Europa occidental.

«En la segunda gran enciclopedia zoológica (después de la de Gesnero), la elaborada por Ulises Aldrovandi, encontramos todo un Tratado del Basilisco. Dedica Aldrovandi dos de sus trece tomos a una curiosísima “Historia Natural de Serpientes y Dragones”. Y en el Libro II, Cap. II, encontrarnos quince inmensas páginas in-folio dedicadas al Basilisco, ilustradas con varios grabados, de los cuales el más famoso representa el “basilisco de Aldrovandi”, que tiene ocho patas, escamas, cabeza de gallo, con largo pico y gran papada, y coronado con su atributo. Dejamos para otra ocasión la edición de los 16 apartados en que se divide su capítulo sobre el basilisco, que nos limitamos a citar aquí por su título: Aequivoca, Synonyma et etymum, Differentiae, Descriptio, Gressus et Locus, Antipathia, Generatio, Natura veneni basilisci, Signa veneni basilisci, Praesidia veneni basilisci, Allegorica et Moralia, Miracula, Hieroglyphica, Phrenoschemata, Simulacra y Usus.

»Aldrovandi aporta también grabados de basiliscos disecados, muy apreciados por los coleccionistas y eruditos del XVI. Estos basiliscos disecados, engendros de una apariencia terrorífica, eran obra de hábiles falsificadores que se aprovechaban de la popularidad del mito para ganarse la vida. Se conservan varias de estas falsificaciones. Normalmente se utilizaban dos peces, el pez ángel y la raya, que disecados entremezclando sus partes producían un monstruo que se pasaba por el cadáver del basilisco. Testimonio del aprecio que tenían los eruditos a los basiliscos disecados lo encontrarnos en los regalos que hizo el Duque de Orleans, hacia 1640, cuando visitó a su amigo Lastanosa, el mecenas de Gracián, en Huesca: cuatro leones, cuatro espejos hiperbólicos, un fragmento de diamante, un basilisco disecado y otras curiosidades». Gustavo Bueno Sánchez, «Ontogenia y filogenia del basilisco», El Basilisco, núm. 1, 1978.

«Todavía a mediados del siglo XVII, Ulises Aldrovandi describía las “reliquias paleolíticas” como “debidas a una mezcla de un cierto vaho de trueno y rayo con sustancia metálica, especialmente en las nubes negras, que se coagula con la humedad circunfusa y que se aglutina en una masa (parecida a las de la harina amasada con agua) y posteriormente se endurece a causa del calor, al igual que un ladrillo”». Gustavo Bueno, «Reliquias y relatos: construcción del concepto de “Historia fenoménica”», El Basilisco, núm. 1, 1978.

enciclopedista

Valid XHTML 1.0 Transitional