Manuel Kant

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Manuel Kant (1724-1804). Filósofo idealista alemán, adalid del Idealismo trascendental. Nació y murió en la ciudad alemana de Königsberg, en una familia humilde. Educado en el pietismo, recibió una educación muy dura y rígida, que marcaría sus hábitos vitales durante toda su vida. Ingresó en la Universidad de Königsberg, donde estudió Lógica, Metafísica y a Isaac Newton. Dio clases como profesor particular hasta que ingresó en la universidad como profesor de Metafísica. Nunca abandonó (salvo escasas ocasiones) su ciudad.

Partiendo del racionalismo de Cristian Wolff, el contacto con el empirismo de David Hume le impelió a realizar la crítica a la Metafísica tradicional, pero no desde la posición puramente empirista, sino compaginando también el racionalismo. Así, su crítica fundamental contra la Metafísica es probar que no se trata de una ciencia como la de Newton, en tanto que un juicio sintético a priori de la Metafísica no puede convertirse en fundamento de una ciencia, ya que supera los límites de la experiencia y su estructura lógica es contradictoria (p.e., Dios, en tanto que ens realissimum, como señalaba Wolff, habría de anegarlo todo por contener en sí todas las perfecciones, algo absurdo).

En general, Kant utilizó todos los conceptos de la escolástica tradicional, pero reformulados («concepto», «juicio», «raciocinio», convertidos en Estética, Analítica y Dialéctica en la Crítica de la razón pura), con vistas a salvar la concepción espiritualista cristiana, convirtiendo las Ideas puras de la Metafísica en postulados de la razón práctica.

Entre sus obras destacan las del llamado «período crítico» y «post-crítico»: Crítica de la razón pura (1781, segunda edición 1787), Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790), junto con la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) y La religión dentro de los límites de la mera razón (1793).

«Manteniendo el orden antiguo, Kant habría pasado de la subsunción de E en Mi (el sujeto está determinado por el objeto Mi) a subsumir en su revolución Mi en E (el objeto está determinado por el sujeto). (…) Esta revolución ya había sido practicada por el Cristianismo. Desde esta perspectiva, la revolución copernicana de Kant no es otra cosa sino un ciclo nuevo (que conduce al Idealismo trascendental) de la revolución instaurada por el Cristianismo. Y el eslabón entre estos dos giros es el idealismo material de Berkeley, en función del cual Kant ha sentido la necesidad de definirse. (…) Difícilmente podría entenderse una doctrina tan extravagante como la de Berkeley, que niega la evidencia más común acerca de la existencia independiente de los cuerpos que nos rodean, si no fuera porque el creacionismo cristiano había preparado y madurado la idea de que las cosas que existen como criaturas (res natae) necesitan en cada instante de la asistencia divina, en un acto de conservación muy próximo al acto de la creación. La revolución a la que Kant se refiere con su fórmula del giro copernicano y su distanciación del idealismo material de Berkeley se comprende muy bien con la revolución que representa el idealismo frente al realismo antiguo, principalmente el aristotélico y señala la fuente misma, judeocristiana, de esta revolución. (...) El giro idealista en virtud del cual E, en lugar de girar en torno a M, comienza a girar en torno a Mi (...) es el giro copernicano que permite señalar las diferencias entre el racionalismo espiritualista psicológico francés o inglés, y el racionalismo idealista de la filosofía alemana clásica inaugurada por Kant con el precedente de Leibniz. La conciencia originaria y necesaria de la identidad de sí mismo [E] es la conciencia de una unidad igualmente necesaria de la síntesis de todos los fenómenos [Mi] según conceptos (Analítica trascendental, §2, III; Pág. 271 de Crítica de la razón pura, tomo 1 de la edición Cassirer). (...) La revolución que condujo a Kant a posiciones opuestas a las del espiritualismo de cartesianos y empiristas, fue la revolución que aproximó, hasta identificarlos, a E y a Mi, y con ello alejó a M como una entidad flotante que ya no podía percibirse inmediatamente, porque sólo podía ser pensada por un sujeto que no requiriese la mediación de los sentidos, que fuera sólo pensamiento capaz de pensar el noúmeno. Incluso cuando este M se interprete, no ya como noúmeno inmaterial, sino como un noúmeno positivo y no sólo negativo, como lo era la cosa en sí». Gustavo Bueno, «Confrontación de doce tesis características del sistema del Idealismo trascendental con las correspondientes tesis del Materialismo filosófico» (http://filosofia.org/rev/bas/bas23501.htm), El Basilisco, núm. 35 (2004), Proyecto Filosofía en español.


«Y esto es lo que hizo Kant: legitimar ante el racionalismo materialista ilustrado, que se alimentaba de las nuevas ciencias emergentes (la Mecánica, la Biología, la Antropología), la concepción tradicional espiritualista cristiana, del Alma, del Mundo y de Dios. La legitimación se lleva a cabo interpretando los resultados de la Crítica de la Razón Pura como orientados, no ya a destruir (como pretendía el materialismo) la fe tradicional en el Alma inmortal, en el orden cósmico armónico, o el Dios justo (que el dogmatismo de la metafísica tradicional pretendía demostrar científicamente), sino a poner coto a las pretensiones del materialismo, un coto tan firme como se lo ponía el dogmatismo de la metafísica tradicional. (...) De todo lo cual podríamos concluir que una de las tareas principales que el materialismo filosófico tiene que asumir en este bicentenario de la muerte de Kant sigue siendo la tarea de demolición del sistema del idealismo trascendental, si es verdad que este sigue aún vivo entre nosotros. Este es nuestro homenaje a Kant: reconocerle su vigencia y redefinir al materialismo filosófico como un sistema que sólo toma su verdadera conciencia de sí mismo por su oposición al idealismo kantiano». Gustavo Bueno, en su intervención durante los IX Encuentros de Filosofía en Gijón, julio 2004, conmemorativos del bicentenario de Kant.




Véanse también: Estética trascendental, Lógica trascendental, Deducción trascendental, Apercepción, Dialéctica trascendental, Sujeto trascendental, Filosofía mundana, Imperativo categórico, Heteronomía.

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