Renato Descartes

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Descartes es considerado por franceses y afrancesados como el iniciador de la filosofía moderna, por haber introducido el ''cogito'' como fundamento de todo [[conocimiento]] frente a la duda escéptica inicial (duda metódica), incluyendo también el de la [[ciencia]], pero casi todas sus especulaciones filosóficas son reelaboración de doctrinas anteriores: el propio ''cogito'' es formulación previa del español [[Gómez Pereira]] («Juzgar es sentir»), quien a su vez toma la referencia de [[San Agustín]]. La concepción del mundo como compuesto de dos sustancias incomunicables, ''res cogitans'' y ''res extensa'', proviene de la escolástica de [[Francisco Suárez]]. La prueba de la [[existencia]] de [[Dios]] es readaptada de la de [[San Anselmo]]. En general, puede decirse que Descartes ha sido más influyente en la filosofía moderna por la reivindicación y cita de coetáneos y sucesores suyos ([[Nicolás Malebranche]], [[Godofredo Guillermo Leibniz]], [[Pedro Gassendi]]), pero no por la superioridad de sus doctrinas. Sus obras más importantes son: ''Discurso del método'' (1637), ''Meditaciones metafísicas'' (1641) y ''Principios de la filosofía'' (1644). Descartes es considerado por franceses y afrancesados como el iniciador de la filosofía moderna, por haber introducido el ''cogito'' como fundamento de todo [[conocimiento]] frente a la duda escéptica inicial (duda metódica), incluyendo también el de la [[ciencia]], pero casi todas sus especulaciones filosóficas son reelaboración de doctrinas anteriores: el propio ''cogito'' es formulación previa del español [[Gómez Pereira]] («Juzgar es sentir»), quien a su vez toma la referencia de [[San Agustín]]. La concepción del mundo como compuesto de dos sustancias incomunicables, ''res cogitans'' y ''res extensa'', proviene de la escolástica de [[Francisco Suárez]]. La prueba de la [[existencia]] de [[Dios]] es readaptada de la de [[San Anselmo]]. En general, puede decirse que Descartes ha sido más influyente en la filosofía moderna por la reivindicación y cita de coetáneos y sucesores suyos ([[Nicolás Malebranche]], [[Godofredo Guillermo Leibniz]], [[Pedro Gassendi]]), pero no por la superioridad de sus doctrinas. Sus obras más importantes son: ''Discurso del método'' (1637), ''Meditaciones metafísicas'' (1641) y ''Principios de la filosofía'' (1644).
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-{{cita|1=«'''Notas sobre Descartes.''' 
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-'''1. El método.''' 
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-El método resolutivo-compositivo es elevado por Descartes a la categoría del método del pensar mismo. Consiste en el análisis de una totalidad en sus partes simples integrantes y su síntesis posterior para así volver a la totalidad. Así ocurre también en el razonamiento y en el método matemático. El método matemático resulta ser el arquetipo para cualquier ciencia y por lo tanto, también para la filosofía. 
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-La ciencia se ocupa de lo que para nosotros resulta ser cierto e indudable. Tiene que haber una ciencia única. Sólo hay una ciencia que se ocupa de los diversos objetos y que constituyen por eso así las diversas ciencias particulares actuales. Sólo tiene que haber una ciencia universal unificada, una mathesis universalis. Como el método es único, es lógico que sólo exista una sola ciencia. 
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-La verdad se identifica con la certeza. Algo es verdadero cuando yo estoy cierto de ello. El problema filosófico fundamental en Descartes es el de la certeza. Se produce así un desplazamiento del centro de interés de la filosofía hacia la conciencia. No estamos hablando de una subjetividad personal, psicológica, sino de un sujeto gnoseológico o epistemológico y esto va a desembocar en el sujeto trascendental kantiano. El problema filosófico del método resulta ser fundamental en Descartes que pasa por tal razón por ser el iniciador de la filosofía idealista moderna o del idealismo subjetivo. 
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-Sólo hay ciencia de lo evidente, esto es, de lo que se caracteriza por su claridad y distinción. El criterio de verdad resulta ser el criterio de certeza. Algo es verdadero cuando no puedo dudar de ello. La duda es una operación de la conciencia. El criterio de verdad por ello radica en el sujeto cognoscente, no en la cosa. 
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-Las cuatro reglas del método cartesiano son las siguientes: 
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-Evidencia o certeza subjetiva como criterio de verdad y claridad y distinción para la certeza. 
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-Análisis de lo complejo en sus partes simples. 
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-Síntesis en el orden inverso de las partes simples en lo complejo. 
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-Enumeración de todas las partes del análisis y de todos los pasos dados. 
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-'''2. La duda metódica.''' 
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-Desde la duda metódica no hay razones sólidas para creer con certeza en la objetividad del mundo que percibimos en el ámbito de la experiencia. Lo primero que la duda metódica universal elimina es lo empírico. Queda así el ámbito de los objetos matemáticos y lógicos. 
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-También podemos dudar de la matemática y de la lógica, puesto que puede haber un error trascendental. ¿Y si en las cosas que considero más evidentes me engaño yo? Al final de la Primera Meditación (“Meditaciones Metafísicas”, 1641) aparece la hipótesis del Genio Maligno. No hay un verdadero Dios, sino un cierto Genio Maligno engañador y yo por tanto no creeré nada, ni en el mundo externo, ni en las matemáticas, ni en mi cuerpo. 
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-A pesar de ello, ocurre que cogito, ergo sum. (Segunda Meditación). El error puede estar trascendentalmente establecido como error necesario de mi razón en cuanto ésta se pone a razonar, pero el Ego, el Yo Pienso es indubitable. No puedo dudar de mi existencia, de mi Yo, de mí mismo, de que estoy dudando. El Genio Maligno no puede conseguir hacerme creer que yo no existo. 
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-Entonces, el cogito es el Primer Principio de la Filosofía. El cogito es la verdad más general. Es una verdad evidente que se me presenta a mi conciencia con claridad y distinción. Todo aquello que la razón por sí misma concibe clara y distintamente es también indudable, puesto que igualmente es claro y distinto el que yo soy, yo existo y mi mente tiene contenidos o ideas. El cogito fundamenta el criterio de verdad como certeza y como claridad y distinción y el criterio de certeza como claridad y distinción fundamenta la verdad del cogito. 
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-¿Qué soy? Quid sum? Ego sum res cogitans. Soy una cosa pensante, que piensa, que siente, que odia, que ama, que razona, que percibe….etc. Soy así una substancia pensante.  
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-'''3. El cogito.''' 
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-El contenido de la conciencia son las ideas. Hay tres tipos de ideas: adventicias, que vienen de fuera de mí. Ficticias o facticias, que las invento yo e innatas, las tengo en mi mente siempre, desde antes de haber nacido yo. Las ideas siempre son verdaderas en sí mismas. Siempre tienen la certeza en sí mismas, sin tener que referirse a otra cosa. 
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-El error no está en las ideas. En la facultad de pensar no se encuentra el error. El error se encuentra en el juicio. El pensamiento impone el orden de la esencia, no de la existencia. Cuando percibimos algo clara y distintamente, la posibilidad de dudar queda excluida sobre aquello que percibimos clara y distintamente; pero son pocas las cosas que percibimos clara y distintamente, y sin embargo nos pronunciamos constantemente sobre muchas cosas, asentimos a muchas cosas de las cuales podríamos dudar; en esto reside la posibilidad del error: en que podemos pronunciarnos y lo hacemos sobre cosas que no son absolutamente indudables. Nuestra voluntad tiene un campo de acción mucho más amplio que el de nuestra percepción clara y distinta, un campo de acción en cierto modo infinito, puesto que nada nos impide pronunciarnos sobre cualquier cosa. El juicio es cosa de la voluntad como se ve. 
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-'''4. Las demostraciones de la existencia de Dios.''' 
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-Para salir del inmanentismo del cogito y de sus ideas,-puesto que Descartes afirma que sólo puede conocer el contenido de su conciencia-, Descartes procede a la demostración de la existencia de Dios. La recuperación de la objetividad y la salida del solipsismo exigen demostrar la existencia de Dios y su veracidad. En estas pruebas de la existencia de Dios se parte del cogito y de sus ideas. La demostración de la existencia de Dios ha de consistir en poner de manifiesto que la mente no puede dudar de la existencia de Dios. La existencia de Dios garantiza que la mente no está constituida erróneamente. Entonces, si Dios existe, por lo menos las verdades matemáticas tendrán validez para la realidad en sí. Esto lo puede demostrar demostrando que la mente y el mundo han sido hechos por un ser infinitamente bueno que por ser bueno, no puede querer engañar y que por ser infinito, hace precisamente aquello que quiere. Descartes realiza la inversión teológica. El punto de partida es el Ego, el sujeto cognoscente. 
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-1ª Prueba de la existencia de Dios. Argumento Ontológico. Lo que percibimos clara y distintamente es verdadero. La noción misma de Dios incluye la existencia porque la noción de Dios es la de un ser necesario, la de un ser infinito en todos sus aspectos. Esto nos lleva a afirmar. Dios es perfecto, luego existe. La Idea de Dios incluye la existencia necesaria y no por ficción del pensamiento, del entendimiento, sino porque el existir pertenece a la naturaleza verdadera e inmutable de ese ser. 
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-2ª Prueba de la existencia de Dios. Yo tengo la idea de Dios en mi mente. Mi idea de Dios tiene que tener una causa. Esa causa tiene que contener formalmente toda la perfección que objetivamente contiene la Idea misma; luego la causa no puede ser yo mismo porque yo no tengo toda esa perfección que encierra la idea de Dios en cuestión. 
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-3ª Prueba de la existencia de Dios. Yo tengo la idea de perfecciones que, yo no tengo el poder de darme a mí mismo. Si no tengo el poder de darme ciertas perfecciones, menos aún tendré el poder de producirme a mí mismo. Si no tengo el poder de producirme a mí mismo, tampoco tengo el poder de conservarme. Luego el que me conserva es otro. Y este otro, si tiene el poder de conservarme, tiene también el de producirme. Y si tiene el poder de producirme, siendo yo una substancia, tendrá también el poder de darme todas esas perfecciones que a mí me faltan. El que tiene el poder de darme todas las perfecciones debe poseer tales perfecciones. Luego el que tiene el poder de conservarme tiene todas las perfecciones que yo pueda concebir. Y aquello que posee todas las perfecciones concebibles es lo que llamamos Dios. 
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-'''5. La distinción entre res cogitans y res extensa.''' 
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-El pensamiento es incorporal. No tiene nada que ver con lo corpóreo. Todo mi cuerpo es extensión. Todo mi cuerpo es puro mecanismo, porque es algo que yo tengo delante, algo sensible, porque es cuerpo; pero mi cuerpo no es yo, es tan objeto para mí como el papel que tengo delante. Mi pensamiento en cambio es algo perfectamente incorpóreo y tan distinto de mi cuerpo como de la mesa en la que me apoyo; está desde luego, vinculado de un modo especial a mi cuerpo, pero esta vinculación especial es sólo un hecho, no necesito hacerla entrar en consideración para percibir clara y distintamente que yo pienso; por el contrario, mi percepción es confusa por definición cuando a la noción de lo que yo pienso mezclo alguna determinación que suponga la extensión. 
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-Lo problemático es que el pensamiento actúe sobre lo corpóreo (=extenso), mientras que el “yo pienso” es perfectamente independiente de lo corpóreo. Todo fenómeno corpóreo ha de poder ser reducido a lo matemático-mecánico. 
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-El alma es aquella en virtud de la cual yo soy lo que soy y es algo enteramente distinta del cuerpo. La noción de cuerpo no procede de los sentidos. Tampoco de la imaginación. El entendimiento concibe como esencial al cuerpo la extensión, que es flexible y cambiante. Lo corpóreo queda reducido a magnitud espacial, a extensión cuantificable; es decir, todo cuerpo no es otra cosa que una extensión en longitud, anchura, profundidad que puede moverse y adoptar distintas formas y figuras. Esta idea de cuerpo es una idea clara y distinta. Al ser el atributo del cuerpo la extensión y sus modos la figura y el movimiento, resulta que quedan marginados del conocimiento de los cuerpos, de la física moderna los olores, sabores, textura….Son cualidades secundarias. No tienen existencia fuera de mi pensamiento. Las cualidades primarias derivan de la realidad fundamental de la extensión o magnitud: figura y movimiento. Son objetivas y se hallan realmente en los cuerpos. Su conocimiento se logra a través de la magnitud medible, pues caen bajo el ámbito del orden y la medida, caen bajo el ámbito de la matemática. La ciencia sólo puede tratar de las cualidades primarias y constituyen el ámbito de la geometría. 
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-La existencia de Dios se convierte en la garantía de la adquisición de toda ciencia perfecta, ya que es garante de que los cuerpos existen. Gracias a la existencia divina, existe la naturaleza corpórea. En el fondo, Descartes reitera el argumento de que al ser Dios infinitamente perfecto y bueno, no puede permitir que me engañe cuando poseo la idea clara y distinta de extensión y, a la vez, la convicción de que existen cuerpos. Esta convicción parece proceder de fuera de mí, y sería un engaño que proviniera de cosas que no fueran cuerpos. Luego el mundo existe. 
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-'''6. Las diversas substancias.''' 
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-Según Descartes la realidad puede ser escindida en tres ámbitos: divino, humano, corporal. Substancia es “aquello que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir”. Principia Philosophiae Parte 1ª § 51. En rigor esta definición obliga a que haya una única substancia: Dios, pero por analogía cabe decirlo igualmente de la res cogitans y de la res extensa. Entonces Dios es una res cogitans infinita. 
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-La substancia es el sujeto al que atribuimos estos o aquellos atributos; la substancia no es conocida de otro modo que por sus atributos, y toda substancia tiene un atributo fundamental que la define y que está supuesto en todo lo que podamos decir de ella. Sabemos que hay dos realidades conocidas que no pueden reducirse la una a la otra y a las cuales se puede reducir todo lo demás, a saber: la extensión y el pensamiento. Habrá pues dos substancias: aquella cuyo atributo definitorio es el pensamiento y aquella cuyo atributo definitorio es la extensión. 
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-Atributo es “aquello por lo cual una substancia se distingue de otras y es pensada en sí misma”. Principia Philosophiae, Parte 1ª § 52. Y atributos esenciales que constituyen su naturaleza y esencia, de la cual dependen los demás atributos. Únicamente pueden distinguirse entre sí con distinción de razón. Junto a los atributos esenciales existen modificaciones de los mismos y que al afectarlos, afectan también a la substancia. Son los modos. Estos son accidentales, mudables. Todos los demás caracteres o disposiciones aparte de los atributos suponen el atributo fundamental; son como las diversas maneras en que tiene lugar la substancia definida por el atributo esencial o fundamental: Descartes los llama modi (modos); toda configuración espacial determinada (toda figura) es un modus de la res extensa; todo pensamiento determinado es un modus de la res cogitans. 
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-Descartes distingue dos modos generales del pensamiento: la percepción (por el entendimiento) y la determinación (por la voluntad); en lo primero entran el sentir, el imaginar, el concebir; en lo segundo entran no sólo el desear, odiar, sino también afirmar, negar, dudar: el asentimiento o el no asentimiento (el juicio) es cosa de la voluntad. La libertad de la voluntad se conoce sin prueba, forma parte de la propia evidencia del cogito, ya que la duda misma en la que se produce esa evidencia es una decisión libre. 
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-Dios es res cogitans infinita; por lo tanto, es voluntad infinita; infinita no sólo en su campo de aplicación, sino también en su poder: en Dios no hay distinción entre la libre decisión y el conocimiento de lo que es (entre voluntad y entendimiento), porque todo lo que él decide es absolutamente por el hecho de que él lo decide; y a la inversa: todo lo que es, es porque Dios lo ha querido; incluso las verdades necesarias, las cosas que tienen que ser como son y no se las puede pensar de otra manera (como las verdades matemáticas): son necesariamente así porque Dios lo ha querido y la voluntad de Dios es necesidad, o mejor: la necesidad metafísicamente entendida, no es otra cosa que la voluntad eterna e infinita de Dios. 
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-'''Interacción alma-cuerpo.''' 
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-Queda por último el problema de la comunicación de las substancias. Se trata de la comunicación entre el alma y el cuerpo. Al alma sólo le pertenece el pensar y al cuerpo la extensión. El cuerpo es máquina regida por las leyes de la física. La vida es movimiento mecánico y los animales carecen de alma y de pensamiento, por carecer, también carecen de sensibilidad. Si pensar en sentir, entonces, al carecer de sensibilidad carecen de pensamiento. 
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-En el caso del hombre, sostiene que el alma está unida a todo el cuerpo, aunque luego la localiza en el glándula pineal como su sede, desde donde ejerce sus funciones. Gracias a la presión mecánica que sobre la glándula ejercen los espíritus vitales o partículas muy sutiles que se mezclan con la sangre, el alma recibe las impresiones o imágenes procedentes de los órganos de los sentidos a través de los músculos y nervios y, de modo recíproco, por la actuación de la glándula pineal sobre esos espíritus modifica los músculos y provoca el movimiento del cuerpo. En esta interacción, para Descartes es claro que el alma quien siente, no el cuerpo, aun cuando las sensaciones sean ideas confusas, maneras confusas del pensar. Es el alma quien percibe o sufre las pasiones –el deseo, tristeza, alegría, admiración, odio….-que Descartes explica en tono radicalmente mecanicista.»|2=[http://www.nodulo.org/ec/aut/fgp.htm Felipe Giménez Pérez]}} 
== Enlaces de interés == == Enlaces de interés ==
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* José Ramón San Miguel Hevia, [http://www.nodulo.org/ec/2006/n055p08.htm «Descartes en Estocolmo»], ''El Catoblepas'', núm. 55:8, septiembre de 2006. * José Ramón San Miguel Hevia, [http://www.nodulo.org/ec/2006/n055p08.htm «Descartes en Estocolmo»], ''El Catoblepas'', núm. 55:8, septiembre de 2006.
* José Ramón San Miguel Hevia, [http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p08.htm «La física cinemática»], ''El Catoblepas'', núm. 69:8, noviembre de 2007. * José Ramón San Miguel Hevia, [http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p08.htm «La física cinemática»], ''El Catoblepas'', núm. 69:8, noviembre de 2007.
-* [http://lechuza.filosofia.net/cgi-bin/busca?com=busca&texto=Descartes Descartes] en Lechuza.+* [http://buscador.lechuza.org/resultados.php?texto=Descartes&xx=buscar Descartes] en Lechuza.
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Renato Descartes

Renato Descartes (1596-1650) nació en La Haye en Touraine y recibió las primeras enseñanzas en el colegio de los jesuitas de La Flèche; también estudió la filosofía escolástica. Se alistó en varios ejércitos al comienzo de la guerra de los Treinta Años, viajando por toda Europa, y dedicando los últimos veinte años de su vida a la elaboración de su obra filosófica, falleciendo en Estocolmo por una pulmonía.

Descartes es considerado por franceses y afrancesados como el iniciador de la filosofía moderna, por haber introducido el cogito como fundamento de todo conocimiento frente a la duda escéptica inicial (duda metódica), incluyendo también el de la ciencia, pero casi todas sus especulaciones filosóficas son reelaboración de doctrinas anteriores: el propio cogito es formulación previa del español Gómez Pereira («Juzgar es sentir»), quien a su vez toma la referencia de San Agustín. La concepción del mundo como compuesto de dos sustancias incomunicables, res cogitans y res extensa, proviene de la escolástica de Francisco Suárez. La prueba de la existencia de Dios es readaptada de la de San Anselmo. En general, puede decirse que Descartes ha sido más influyente en la filosofía moderna por la reivindicación y cita de coetáneos y sucesores suyos (Nicolás Malebranche, Godofredo Guillermo Leibniz, Pedro Gassendi), pero no por la superioridad de sus doctrinas. Sus obras más importantes son: Discurso del método (1637), Meditaciones metafísicas (1641) y Principios de la filosofía (1644).

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