«Soberanía nacional»

De Enciclopedia Symploké, la enciclopedia libre.
Saltar a: navegación, buscar

Soberanía nacional

La inclusión de la expresión «en nombre de la soberanía nacional» en la definición de «cesarismo» en la undécima edición del Diccionario de la lengua castellana de la Real Academia Española (1869) y su posterior eliminación en la décimoquinta edición (1925) reflejan cambios en la comprensión conceptual del término dentro del contexto político e intelectual español.

Individuo que propuso incluir «en nombre de la soberanía nacional» en 1869 y razones de su aceptación:

No existe documentación explícita que identifique a un individuo concreto como autor de la propuesta específica para incluir esta expresión en la definición de cesarismo. Sin embargo, la formulación «sistema de gobierno en el cual una sola persona resume y ejerce todos los poderes, en nombre de la soberanía nacional» refleja la influencia de la doctrina política predominante en la España de las décadas de 1840 y 1850, particularmente la teoría de la soberanía nacional como fundamento legitimador de todo poder político.

Esta inclusión fue secundada por los demás individuos de número de la Real Academia Española porque, en el contexto histórico de la época, el cesarismo —tal como había sido conceptualizado por analistas políticos franceses como Victor de Broglie y posteriormente por Adolphe Thiers— se entendía como un régimen en el cual un solo individuo concentra el ejercicio de los poderes públicos, pero invocando explícitamente la representación de la voluntad popular o soberanía nacional como fuente de legitimidad. Esta noción era especialmente relevante tras la Revolución de 1848 y el ascenso de Luis Napoleón Bonaparte, quien en su golpe de Estado de 1851 y su posterior proclamación como emperador Napoleón III (1852) justificó su ejercicio del poder absoluto mediante plebiscitos y la apelación directa a la soberanía del pueblo. La fórmula «en nombre de la soberanía nacional» distingue así al cesarismo del absolutismo tradicional, que se basaba en el derecho divino o en una legitimidad dinástica independiente de la voluntad popular.

La aceptación de esta definición por la Academia en 1869 se explica porque capturaba con precisión la especificidad ideológica del cesarismo como un régimen de concentración de poderes que pretendía trascender las limitaciones del parlamentarismo liberal, pero que, a diferencia de las monarquías absolutas, se presentaba como emanación de la soberanía popular.

Individuo que propuso eliminar «en nombre de la soberanía nacional» en 1925 y razones de su aceptación:

Tampoco existe evidencia documental que señale a un académico individual como responsable exclusivo de la propuesta de supresión de esta expresión. La nueva definición en la edición de 1925 —«sistema de gobierno en el cual una sola persona asume y ejerce todos los poderes públicos»— representa una simplificación deliberada que elimina la referencia a la soberanía nacional.

Esta modificación fue secundada por los demás individuos de número porque, en el contexto intelectual de las décadas de 1910 y 1920, la caracterización del cesarismo había evolucionado. La expresión «en nombre de la soberanía nacional» resultaba problemática y potencialmente equívoca, ya que sugería una conexión intrínseca entre el ejercicio concentrado del poder y la representación de la voluntad popular, cuando la realidad histórica y teórica del cesarismo mostraba que dicha conexión era meramente retórica y formal. Los regímenes cesaristas, como el Segundo Imperio francés o los fenómenos políticos similares en otros países, se caracterizaban principalmente por la concentración efectiva del poder en una sola persona, independientemente de la justificación ideológica invocada.

La eliminación de la expresión enfatiza la esencia fenomenológica del cesarismo —la personalización absoluta del poder— sin comprometer la definición con una fórmula legitimadora específica. Esta reformulación permite abarcar tanto los casos históricos en los que el cesarismo se presenta como expresión de la soberanía popular (como el napoleonismo) como aquellos en los que la concentración de poderes carece de tal pretensión retórica, alineándose con análisis más descriptivos y menos comprometidos con las doctrinas de la soberanía nacional.