Albigenses, cátaros, valdenses, anabaptistas y demócratas indignados
El autor compara el movimiento de los indignados en España con movimientos históricos como los albigenses del siglo XII y XIII. Señala que los indignados muestran un "analfabetismo político" a pesar de su importancia social y política potencial. Compara los indignados con movimientos cristianos fundamentalistas que se oponían a la Iglesia establecida.
El autor ve el movimiento de los indignados como un movimiento más amplio que político, que busca minar las bases de las democracias existentes. Predice que el futuro político de los indignados es nulo a mediano plazo, aunque algunas de sus acciones pueden llevar a cambios legales positivos.
En general, el autor ve el movimiento desde una perspectiva epocal más que política doméstica, comparándolo con movimientos cristianos del pasado. Afirma que los indignados reivindican la "democracia real" en nombre de un fundamentalismo democrático vacío, basado en una ética humanista más que en argumentos políticos.
Sin embargo, el autor no niega que el movimiento pueda llegar a tener importancia social a largo plazo si asimila el conocimiento académico, como ocurrió con movimientos cristianos del pasado.