Animales virtuosos y animales científicos
El texto describe el tratamiento que hacen dos autores españoles del siglo XVII, el jesuita Juan Eusebio Nieremberg y el capuchino fray Antonio de Fuentelapeña, sobre las cualidades y virtudes que los animales poseen. Ambos autores forman parte de una corriente que intenta atenuar la dicotomía entre humanos y animales, atribuyendo virtudes naturales y aun sobrenaturales a los animales.
Nieremberg atribuye a los animales virtudes cardinales como la prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia. También menciona virtudes intelectuales y teologales en animales. Asimismo describe varias artes mecánicas y liberales como la música, gramática, arquitectura, entre otras, que los animales practican.
Fuentelapeña por su parte también cita ejemplos de virtudes en animales, aunque cuestiona los argumentos de Nieremberg sobre virtudes sobrenaturales. Destaca el lenguaje y la memoria que presentan algunos animales, así como la práctica de diversas formas de gobierno político.
Ambos autores resaltan las cualidades del elefante como animal dotado de inteligencia, memoria, virtudes y habilidades varias que lo acercan al ser humano.