Entelequia

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Término utilizado por Aristóteles para designar el acto cumplido, perfecto, en oposición al acto que se encuentra en proceso. También lo utiliza para designar la forma que determina la actualización de una potencia. La entelequia posee un valor tripartito: como perfección actualizada con relación al acto realizado, como energía (por ejemplo, el alma en la actualización propiamente tal) y como Primer Motor, como actividad y automovimiento.

Modernamente el concepto fue perdiendo toda aceptación, rechazándose finalmente, aunque en Leibniz y en el neovitalismo aún se advierte referencia a esta noción, revalorizándose tímidamente.

«Aristóteles usó en varios pasajes de sus obras el término entelequia. Lo más probable es que el Estagirita forjara el vocablo entelequia a base de la expresión "el hecho de poseer perfección". W. D. Ross en comentario a su edición de la Metaphysica (vol. II, págs. 245-6) se adhiere a esta última opinión, la cual coincide en gran parte con la ya expresada por Juan Filopón (Commentaria in Aristotelem Graeca, XV, 208). Hermolaus Barbarus tradujo entelequia precisamente por "el hecho de tener perfección", perfec-tihabia, según indica Leibniz (Mon., § 18; Theod., I § 87). En su edición de la Metaphysica de Aristóteles Bonitz indica que entelequia es sinónimo de perfectus. El propio Bonitz hace notar (Index arist., 253 b) que Aristóteles usó entelequia de un modo ambiguo; a veces distingue entelequia de energía y a veces hace estos vocablos sinónimos.

»En tanto que designa "el hecho de poseer perfección", el término 'entelequia' significa la actualidad o perfección resultante de una actualización. La entelequia es entonces el acto en tanto que cumplido. En este sentido entelequia se distingue de actividad o actualización, energía. En tanto que constituye la perfección del proceso de actualización, la entelequia es el cumplimiento de un proceso cuyo fin se halla en la misma entidad. Por eso puede haber entelequia de la actualización, pero no del simple movimiento.

»Aristóteles, según se ha indicado, no es siempre consistente en el uso del término 'entelequia'. En De an., II 1, 412 a 27 b 5 señala que el alma es entelequia. En cambio, en Met., H, 3, 1043 a 35 dice que el alma es actualización, "energía". Aquí los dos términos son sinónimos. En Met., L 6, Aristóteles describe al Primer Motor como energía y en Met., Λ 6 lo describe como entelequia. Es posible que en el primer caso el Estagirita quiera subrayar la actividad del Primer Motor y en el segundo su perfección que hace que tal actividad consista en "mover sin ser movido". En Met., H 8, 1050 a 20 sigs., Aristóteles indica que la acción es el fin y que la actualidad o actualización, energía, es la acción, de modo que el propio término 'actualidad' se deriva de 'acción' y equivale a la entelequia. En Met., Γ 4, 1077 b 25-30 Aristóteles escribe que lo que es indeterminado existe potencialmente y no en su entelequia. Como puede verse, el uso aristotélico de 'entelequia' es algo flotante. Sin embargo, en ciertos casos su significado aparece más claro y tajante; particularmente importante al respecto es la definición aristotélica del alma.

»Plotino utilizó asimismo la noción de entelequia, pero no se adhirió, cuando menos en lo que toca a su aplicación al alma, a la doctrina de Aristóteles. En Enn., IV, vii, 8 señalaba Plotino que el alma ocupa en el compuesto el lugar de la forma. Si tenemos que hablar de entelequia, nos será forzoso entenderla como algo que adhiere al ser de que es entelequia. Ahora bien, Plotino señala explícitamente que el alma no es como una entelequia, pues el alma no es inseparable del cuerpo.

»En la época moderna la noción de entelequia ha sido generalmente desechada; se ha llegado inclusive a dar a 'entelequia' el sentido peyorativo de lo "no existente", que todavía conserva en el lenguaje común. En ciertos momentos, sin embargo, se ha revalorizado el término, y ello precisamente en dos doctrinas de innegable carácter teleológico: una en el siglo XVII y otra en la época contemporánea. La del siglo XVII en la de Leibniz. Para este filósofo las entelequias son "todas las substancias simples o mónadas creadas, pues tienen en sí una cierta perfección y hay en ellas una cierta capacidad de bastarse a sí mismas que las hace fuentes de sus acciones internas y, por así decirlo, autómatas incorpóreos" (Monadologie, § 18). En cuanto a las revaluaciones contemporáneas del concepto de entelequia mencionaremos dos, ambas mantenidas por biólogos y filósofos neo-vitalistas: Hans Driesch y Alwin Mittasch. Para Driesch (Cfr. Philosophie des Organischen, 4a ed., 1928, especialmente págs. 373 y sigs. ) la entelequia designa la forma de acontecer que se rige por la causalidad de totalidad y que puede ser calificada de causalidad entelequial. La entelequia es una "substancia individualizada" o, si se quiere, una "causalidad individualizante" ??? uno de los nombres que tiene la "causalidad total". Para Mittasch (Entelechie, 1952), que sigue en parte las orientaciones de Driesch, hay ciertas fuerzas que en vez de producir energía o potencia regulan tal energía o tal potencia. A estas fuerzas pertenece la entelequia orgánica. Mittasch advierte, sin embargo, que su concepto de entelequia difiere en varios respectos del de Driesch. ??ste había indicado que la entelequia suspende las leyes físicas y químicas. Mittasch lo niega y manifiesta que se limita a regularlas. Además, a diferencia de Driesch, la entelequia propuesta por Mittasch no se limita a la esfera orgánica, sino que interviene en la esfera físico-química. Finalmente, mientras Driesch tendía a considerar la entelequia como una idea regulativa (en el sentido de Kant), Mittasch se inclina a estimarla como una idea constitutiva». (José Ferrater Mora, Diccionario de filosofía)