Federico Alberto Lange
Federico Alberto Lange (Wald, 28 de septiembre de 1828 – Marburgo, 21 de noviembre de 1875) fue un filósofo, economista, pedagogo y teórico social alemán, una de las figuras intelectuales más relevantes del siglo XIX en el tránsito entre el materialismo, el neokantismo y la naciente reflexión científica sobre la psicología y la sociedad. Su importancia histórica reside, sobre todo, en haber ofrecido uno de los primeros estudios sistemáticos y rigurosos sobre la evolución doctrinal del materialismo filosófico, así como en haber ejercido una influencia decisiva en la formación de la llamada escuela de Marburgo.
Su obra más conocida, Geschichte des Materialismus und Kritik seiner Bedeutung in der Gegenwart (Historia del materialismo y crítica de su significado en el presente), publicada por primera vez en 1866, constituye un hito en la historiografía filosófica moderna. En ella Lange no se limita a exponer una sucesión erudita de autores y doctrinas, sino que reconstruye la trayectoria histórica del materialismo desde la Antigüedad hasta la ciencia moderna, insertándolo en el desarrollo efectivo de las ciencias naturales, la teoría del conocimiento y la filosofía. El valor de la obra radica precisamente en esta doble dimensión: histórica y crítica. Lange entiende el materialismo no como un simple “error” doctrinal, sino como una fase necesaria del desarrollo del pensamiento, estrechamente ligada al progreso de la investigación científica y a la creciente objetivación del mundo natural.
Sin embargo, la posición filosófica de Lange no puede reducirse a un materialismo dogmático. Su pensamiento se sitúa en una tensión particularmente fecunda entre la reivindicación del método científico y la herencia crítica de Kant. Para él, el materialismo posee una fuerza explicativa indudable en el terreno de la ciencia positiva, pero resulta insuficiente cuando pretende erigirse en metafísica absoluta. En este sentido, más que refutar el materialismo desde fuera, Lange trata de mostrar cómo el propio desarrollo de la ciencia obliga a revisar continuamente sus formulaciones previas, superando aquellas versiones que quedan históricamente anticuadas. La ciencia no clausura la filosofía, sino que la impulsa a una crítica constante de sus propios conceptos.
Esta dimensión autocrítica ha sido con frecuencia malinterpretada por lecturas idealistas o apologéticas que han querido presentar a Lange como un adversario del materialismo en sentido fuerte. Tal interpretación simplifica indebidamente su proyecto. Lo que Lange pone en cuestión no es la legitimidad filosófica del materialismo como horizonte racional, sino sus formas ingenuas, mecanicistas o simplificadoras. Su pensamiento se mueve, más bien, en una lógica dialéctica según la cual toda forma histórica del materialismo debe ser superada por formulaciones conceptuales más complejas, conforme avanza el conocimiento científico de la realidad.
Otro aspecto fundamental de su legado se encuentra en su contribución a la psicología científica. Lange divulgó y consolidó la expresión «psicología sin alma», con la que proponía sustituir la antigua psicología especulativa, de raíz metafísica, por un enfoque somático y científico del comportamiento humano. Esta fórmula no implica una negación simplista de la subjetividad, sino la voluntad de estudiar los procesos psíquicos a partir de sus condiciones corporales, fisiológicas y observables. En este punto anticipa, de manera notable, la orientación experimental que dominará buena parte de la psicología posterior.
En el terreno social y económico, Lange participó activamente en los debates sobre la llamada cuestión obrera. Sensible a las transformaciones producidas por el capitalismo industrial, defendió la necesidad de organización política de los trabajadores frente al poder económico de la burguesía. Mantuvo contactos intelectuales y epistolares con Karl Marx y Friedrich Engels, y aunque no puede identificarse sin más con el socialismo marxista, compartió con él la preocupación por las condiciones materiales de existencia de la clase trabajadora.
Su reflexión sobre la economía política incorporó, además, una recepción crítica de Thomas Malthus y Charles Darwin. Aceptó parcialmente la tesis malthusiana sobre la presión demográfica, pero la reinterpretó en clave histórico-social. Del mismo modo, reelaboró la noción darwiniana de «lucha por la vida» para aplicarla al capitalismo moderno, donde dicha lucha adopta la forma concreta de la competencia por el salario y la supervivencia económica de la clase trabajadora. Esta traslación del concepto biológico al análisis social constituye uno de los rasgos más significativos de su pensamiento interdisciplinar.
La trayectoria biográfica de Lange estuvo marcada también por el desplazamiento político e intelectual. Tras un período de exilio en Suiza, regresó a Alemania y se incorporó a la Universidad de Marburgo, donde desarrolló su magisterio en los últimos años de su vida. Aunque murió prematuramente a los cuarenta y siete años, su influencia fue profunda y duradera. Especial relevancia tuvo su relación con Hermann Cohen, a quien llamó a Marburgo y que habría de convertirse en la figura principal del neokantismo marburgués. En buena medida, la proyección filosófica de Cohen puede entenderse como continuación y transformación de las intuiciones críticas de Lange.
En la Enciclopedia Espasa (1916), encontramos un acabado ejemplo de esta incapacidad de entender, desde posiciones idealistas y apologéticas cristianas, la dialéctica materialista que encontramos en la obra de Federico Alberto Lange:
«Sin duda ve en el materialismo la expresión más inmediata de la ciencia, trasladada al terreno filosófico; pero juntamente da a entender que todo lo que tiene de inmediato y de simplista explicación del mundo, lo tiene también de primitivo y de ingenuo. Hasta cierto punto su objeto era corregirlo para no dejar a los hombres de ciencia en esta perpetua infancia filosófica a que les ha de condenar siempre el materialismo a que tan fácilmente les conduce la exposición e inmediata explicación que profesan dar del universo. Porque para Lange el materialismo es un sistema que en sus mismos triunfos ha de encontrar siempre su derrota. Así que no era él materialista en el sentido vulgar de la palabra, sino que más bien era su adversario. A decir verdad, hay que contarle entre los defensores del materialismo, aunque hoy el nombre de su escuela sea otro, a saber: el paralelismo psicofísico». Enciclopedia Espasa, tomo 29, 1916, página 628.
Enlaces de interés
- Federico Alberto Lange, Historia del materialismo (1903), Proyecto Filosofía en español.
- Federico Alberto Lange en el Averiguador del Proyecto Filosofía en español.