Fisicalismo
El fisicalismo es una doctrina ontológica y metodológica según la cual toda la realidad está constituida, en último término, por entidades, procesos o propiedades físicas, de modo que todo cuanto existe es, o bien estrictamente físico, o bien dependiente de lo físico. En su formulación clásica, el fisicalismo sostiene que la totalidad de los fenómenos, incluidos los biológicos, psicológicos y sociales, es en principio explicable dentro del marco conceptual de las ciencias físicas. Se trata, por tanto, de una forma de monismo ontológico opuesta al dualismo y a toda concepción que admita sustancias o propiedades irreductibles a la naturaleza física.
El término fue introducido por Rudolf Carnap y asumido por el Círculo de Viena en el contexto del positivismo lógico, donde designaba inicialmente una tesis acerca de la unidad del lenguaje científico más que una doctrina metafísica en sentido estricto. Según esta formulación, el lenguaje de la física constituye el lenguaje universal de la ciencia, es decir, el sistema conceptual básico al que deben poder traducirse todos los enunciados científicos, incluidas las ciencias biológicas, psicológicas y sociales. El fisicalismo aparecía así como una tesis de unificación metodológica y semántica.
Otto Neurath desarrolló de manera particularmente influyente esta idea al defender la unidad de la ciencia sobre la base de un lenguaje fisicalista común, accesible intersubjetivamente y libre de referencias a entidades privadas o metafísicas. Desde esta perspectiva, la psicología, por ejemplo, debía reformular sus enunciados en términos observables y físicamente descriptibles, eliminando apelaciones a estados internos concebidos como realidades autónomas.
En la filosofía contemporánea, el fisicalismo ha ampliado su alcance y se ha convertido en una tesis central de la filosofía de la mente. En este contexto, afirma que los estados mentales no constituyen una realidad independiente de los estados cerebrales o físicos, aunque la naturaleza exacta de esta dependencia ha dado lugar a diversas formulaciones: fisicalismo reductivo, que identifica los estados mentales con estados físicos; fisicalismo no reductivo, que admite niveles explicativos autónomos pero ontológicamente dependientes; y teorías de superveniencia, según las cuales no puede haber diferencia mental sin diferencia física.
El fisicalismo debe distinguirse del materialismo clásico. Mientras este último se apoyaba en una noción sustancial de materia propia de la física moderna temprana, el fisicalismo adopta una referencia más flexible a aquello que las ciencias físicas contemporáneas reconocen como constitutivo de la realidad, incluyendo campos, energía o estructuras fundamentales no reducibles al concepto tradicional de materia. Por ello, el fisicalismo puede entenderse como una reformulación científicamente actualizada del monismo materialista.
Las principales objeciones al fisicalismo provienen de la filosofía de la mente, especialmente del problema de la conciencia y de los qualia, es decir, de los aspectos subjetivos de la experiencia, que algunos autores consideran irreductibles a descripciones físicas. También desde la filosofía de las ciencias sociales se ha cuestionado la posibilidad de reducir completamente fenómenos normativos, históricos o culturales a leyes físicas. Pese a ello, el fisicalismo sigue siendo una de las posiciones dominantes en la ontología analítica contemporánea y en la concepción científica del mundo, en la medida en que expresa el ideal de una explicación unificada y naturalista de la realidad.