Historia social de la ciencia
Historia social de la ciencia (título original en inglés: Science in History), publicada por primera vez en 1954 y traducida al español en 1967 por Ediciones Península, es una obra monumental del científico, historiador y pensador marxista irlandés John Desmond Bernal (1901-1971). Este libro, dividido en dos tomos en su edición en español —La ciencia en la historia y La ciencia en nuestro tiempo—, se erige como un esfuerzo pionero por analizar el desarrollo de la ciencia no como un fenómeno aislado, sino como un proceso profundamente entrelazado con los contextos socioeconómicos, políticos y culturales de cada época. La obra es un referente clave en la historiografía de la ciencia y sigue siendo valorada por su audacia intelectual, su perspectiva materialista y su capacidad para ofrecer un marco explicativo coherente del impacto de la ciencia en la civilización.
Tabla de contenidos
Contexto y propósito de la obra
John D. Bernal, conocido como «Sage» entre sus colegas, fue un científico polifacético, especializado en cristalografía de rayos X y biología molecular, además de un comprometido activista comunista. Su formación científica y su ideología marxista impregnan Historia social de la ciencia, que surge en un contexto histórico marcado por la Guerra Fría, el auge de la ciencia soviética y las tensiones ideológicas entre el bloque capitalista y el socialista. Bernal busca desentrañar cómo la ciencia, lejos de ser un ejercicio puramente intelectual, es una fuerza transformadora que responde a las necesidades materiales y las dinámicas de poder de las sociedades en las que se desarrolla. Su objetivo no es solo narrar el progreso científico, sino interpretar su relación con la historia humana en términos de producción, clase social y cambio social.
La obra se distingue por su rechazo a una definición universal y atemporal de la ciencia. En lugar de ello, Bernal propone analizar la ciencia desde múltiples facetas: como institución, como método, como tradición acumulativa, como medio de producción y como fuente de ideas que interactúan con la sociedad. Esta perspectiva, profundamente influida por el materialismo histórico, lo diferencia de otros historiadores de la ciencia de su tiempo, como René Taton o Alistair Crombie, cuyos enfoques eran más enciclopédicos o internalistas.
Estructura y contenido
Historia social de la ciencia está organizada en dos tomos que abarcan desde la antigüedad hasta el siglo XX, con una periodización propia basada en criterios socioeconómicos. El primer tomo, La ciencia en la historia, recorre el desarrollo científico desde las civilizaciones antiguas hasta el siglo XIX, mientras que el segundo, La ciencia en nuestro tiempo, se centra en el siglo XX, con énfasis en las ciencias físicas, biológicas y sociales.
Tomo I: La ciencia en la historia
Este volumen examina la evolución de la ciencia en el contexto de las grandes transformaciones históricas:
Antigüedad clásica: Bernal destaca el impacto del triunfo del idealismo sobre el materialismo en la conformación del pensamiento científico griego. Analiza cómo las condiciones sociales, como la esclavitud, limitaron el desarrollo tecnológico pese a los avances teóricos de figuras como Aristóteles o Arquímedes.
Edad Media: Contrario a la visión tradicional que minusvalora este período, Bernal subraya el papel del desarrollo tecnológico (como el molino de agua o la pólvora) como motor del cambio científico, una tesis que anticipa debates modernos sobre la tecnología medieval.
Renacimiento y Revolución Científica: Bernal interpreta estos períodos como momentos de ruptura impulsados por cambios económicos (el comercio y la navegación) y sociales (el ascenso de la burguesía). Figuras como Galileo y Newton son contextualizadas en relación con las necesidades prácticas de su tiempo.
Revolución Industrial: Este es uno de los análisis más destacados del libro. Bernal conecta los avances científicos (en química, mecánica y electricidad) con la industrialización, mostrando cómo la ciencia se convirtió en una fuerza productiva clave, al tiempo que critica su uso para perpetuar desigualdades sociales.
El enfoque de Bernal es global, aunque con ciertas limitaciones geográficas (el énfasis está en Europa y, en menor medida, en Asia). Su periodización socioeconómica permite una narrativa coherente que vincula el progreso científico con las estructuras de poder y las necesidades materiales de cada época.
Tomo II: La ciencia en nuestro tiempo
El segundo tomo se dedica al siglo XX, un período que Bernal vivió de primera mano como científico y activista. Aquí, la obra adquiere un tono más crítico y comprometido:
Ciencias físicas y biológicas: Bernal analiza los avances en física (relatividad, mecánica cuántica) y biología (genética, biología molecular), destacando su potencial para transformar la sociedad, pero también su uso en la carrera armamentística y la industria capitalista.
Ciencias sociales: Dedica una atención significativa a disciplinas como la sociología y la economía, que considera esenciales para entender las dinámicas sociales y planificar un futuro más equitativo.
Ciencia y sociedad: Bernal critica la subordinación de la ciencia a intereses militares y capitalistas, especialmente en el contexto de la Guerra Fría. Aboga por una ciencia al servicio del progreso social, inspirado por los modelos socialistas de planificación científica, como el de la Unión Soviética.
Desafíos globales: Examina el papel de la ciencia en los países en desarrollo (ejemplifica con la presa de Asuán) y la necesidad de una ciencia liberada de las ataduras del imperialismo y el lucro.
Virtudes y críticas
La principal fortaleza de Historia social de la ciencia radica en su capacidad para ofrecer una síntesis coherente que trasciende la mera cronología de descubrimientos. Bernal logra explicar el desarrollo científico como un proceso dialéctico, influido por y a su vez influyente en las condiciones materiales de la sociedad. Su perspectiva marxista, aunque polémica, proporciona un marco analítico robusto que ha inspirado a generaciones de historiadores y sociólogos de la ciencia. Además, la obra es notable por su accesibilidad: escrita con claridad y pasión, está dirigida tanto a académicos como a un público general interesado en comprender el impacto de la ciencia.
Sin embargo, la obra no está exenta de críticas. Algunos historiadores han señalado errores factuales, omisiones en ciertas disciplinas (como las matemáticas) y un enfoque eurocéntrico que descuida aportes de otras regiones, como América o África. Además, la falta de especialización de Bernal en historia profesional lo expuso a críticas de académicos que cuestionaban su rigor en detalles específicos. Su abierta militancia comunista también generó resistencias, especialmente en contextos capitalistas, donde la obra fue ignorada o censurada durante la Guerra Fría. No obstante, estas limitaciones no han mermado su relevancia.
Relevancia y legado
Historia social de la ciencia es una obra pionera en el campo de la Historia social de la ciencia, un enfoque que, como señala Elena Ausejo, emergió en el contexto de la Revolución Rusa y fue combatido durante la Guerra Fría por una sociología de la ciencia de corte idealista. La obra de Bernal se anticipó a debates modernos sobre la relación entre ciencia, tecnología y sociedad, y su tesis sobre el papel de la tecnología en la Edad Media ha sido reivindicada por investigaciones recientes. En el ámbito educativo, el libro ha sido un manual de referencia en la enseñanza de la historia de la ciencia, especialmente en el nivel universitario, gracias a su capacidad para integrar perspectivas históricas, sociales y políticas.
A nivel global, el legado de Bernal se consolidó con eventos como el Simposio de Hamburgo de 1989, que conmemoró los 50 años de su obra The Social Function of Science, y su reconocimiento póstumo como un pensador visionario en la intersección de ciencia y sociedad.