Justo Álvarez Amandi

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Justo Álvarez Amandi (Oviedo, 28 de mayo de 1839 – Oviedo, 19 de febrero de 1919) fue un académico español, catedrático de universidad, escritor y periodista, conocido por sus convicciones tradicionalistas y carlistas, descrito por contemporáneos como "absolutista cerrado e intransigente" con "opiniones y aspecto de inquisidor".

Hijo de Nicasio Álvarez Corzo (oficial en la Secretaría de la Universidad de Oviedo) y Josefa Amandi de la Huelga, cursó bachillerato en la Universidad de Oviedo, pasó brevemente por el Seminario y regresó para licenciarse en Derecho Civil y Canónico (1861, con sobresaliente) y doctorarse en Filosofía y Letras. Desde 1858 ejerció como profesor interino en la Universidad de Oviedo (Literatura Latina, Castellana, Griega, Historia Universal y Geografía). En 1866 ganó por oposición la cátedra de Retórica y Poética en el Instituto de Tapia de Casariego (fundado por Fernando Casariego), donde fue secretario (1871-1875).

En 1876 accedió por concurso a la cátedra de Literatura Latina en la Universidad de Oviedo, pasando posteriormente a Metafísica y, desde 1900, a Lógica Fundamental en la Facultad de Filosofía y Letras, de la que fue decano desde 1897. Participó en tribunales de oposiciones y en la organización del III Centenario de la Universidad de Oviedo (1908). Colaborador habitual en prensa conservadora asturiana (Revista de Asturias, El Carbayón) y madrileña (La Ilustración Gallega y Asturiana), usó seudónimos como Syla, Germán Álvarez, Damián Álvarez, J. de Urgel y Juan Valmaseda y Ortiz. Trataba temas históricos, arqueológicos, religiosos y literarios, defendiendo la enseñanza del latín y valores católicos tradicionales.

Destaca su traducción al bable (dialecto asturiano) de la oda horaciana Beatus ille (1878), enviada a Marcelino Menéndez Pelayo e incluida en su Bibliografía hispano-latina clásica. Más de un siglo después, los subvencionados cultivadores (en académicos gabinetes) del bable artificial normalizado y sintetizado, en el que algunos escriben, nadie habla y no entienden los escasos paisanos que aún se sirven esporádicamente de los bables, han convertido aquel divertimento estival del lógico carlista en uno de los pilares de una lliteratura identitaria nacionaliega por la que tanto se afanan.

Álvarez Amandi apoyó electoralmente a Menéndez Pelayo en elecciones al Senado (1893, 1898). Publicó obras como La Catedral de Oviedo: perfiles histórico-arqueológicos (1882, reeditada 1909) y discursos académicos.