La evolución humana en cuatro cladogramas

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La evolución humana en cuatro cladogramas

Eduardo García Morán ofrece una visión sintética de la evolución humana a través de cuatro cladogramas que abarcan desde los primates más antiguos hasta el hombre moderno.

El autor comienza explicando que los paleoantropólogos, desde un enfoque epistemológico, han clasificado a los primates —que surgieron hace entre 65 y 55 millones de años— en dos grandes grupos: los estrepsirrinos, como lémures y loris, caracterizados por la piel desnuda alrededor de la nariz y un labio superior escindido, y los haplorrinos, que incluyen a los prosimios (tarseros) y a los simios superiores (platirrinos o monos del Nuevo Mundo y catarrinos o monos del Viejo Mundo, entre los que se encuentra el hombre). Sin embargo, señala que esta taxonomía enfrenta un problema persistente: la insuficiencia de restos fósiles, aunque desde el siglo XX, especialmente en África del este y del sur, Asia y Europa (con Atapuerca como referencia destacada), se han hallado más fósiles significativos, complementados por avances en biología molecular que permiten ajustar el árbol filogenético, aunque sin alcanzar una exactitud absoluta.

García Morán reconoce que la falta de precisión en el proceso de hominización genera discrepancias entre los investigadores al elaborar los árboles evolutivos. Por ello, su propuesta busca ofrecer un panorama general que integre las teorías fundamentales sobre la evolución humana, evitando centrarse en el concepto tradicional del «eslabón perdido» y adoptando en su lugar la idea de un «conjunto de eslabones encontrados». Este enfoque le lleva a preferir los cladogramas sobre los dendrogramas típicos, ya que los primeros representan grupos en lugar de individuos, lo que reduce el margen de error.

Desde esta perspectiva, los cuatro cladogramas presentados dividen la evolución en etapas claras:

  • El primero abarca desde los primates remotos hasta los hominoideos antiguos, una superfamilia que incluye a los grandes simios (póngidos) y a los homínidos, mostrando la diversificación temprana de los primates con grupos como los cercopitecoideos, que surgieron hace 30 millones de años, y destacando la distinción entre platirrinos y catarrinos.
  • El segundo transita desde estos hominoideos hasta los homínidos, definidos por su bipedalismo, la reducción del tamaño de sus dientes y el aumento del volumen craneal, detallando la emergencia de los homínidos hace 6 millones de años, junto a especies relacionadas como los chimpancés, que datan de hace 8 millones de años, y los gorilas, de hace 9 millones de años.
  • El tercero se extiende desde los homínidos hasta el género Homo más primitivo, marcado por la fabricación de herramientas, e incluye especies como Paranthropus robustus, de hace 2 millones de años, Australopithecus afarensis, de hace 4 millones de años, y otras que conducen al Homo primitivo.
  • Por último, el cuarto se centra en el desarrollo del género Homo desde un ancestro africano, surgido hace unos 2.5 millones de años, hasta el Homo sapiens sapiens actual, destacando su expansión global gracias a una mente cada vez más compleja, trazando la línea desde Homo habilis, de hace 2.5 millones de años, hasta Homo sapiens sapiens, pasando por Homo erectus, de hace 1.9 millones de años, y Homo sapiens en África, hace 200.000 años, y en Europa, hace 50.000 años.